Sobre la competitividad y el reafirmarse a uno mismo.
Mi plan del viernes noche de esta semana va a consistir en beberme una botella de vino mientras estoy en la cama escuchando canciones de Hannah Montana. Es que lo tengo clarísimo. Y quizás te preguntes ¿Por qué tienen que ser canciones de Hannah Montana? y la respuesta aquí es: puesto a comernos la cabeza, mejor con un vinito y escuchando auténticos temazos de culto. Que sí, que quizás no encajen mucho con la situación que supone comerse la cabeza a pensamientos intrusivos, abrir los brazos al máximo para abrazar a esa anunciada bajona. Pero bueno, es mi bajona y yo mando en ella.
En mi familia somos 3 hermanos. Tengo un hermano mayor que me saca 5 años y un mellizo (somos completamente lo opuesto). Hace unos 11 años entendí que con estas condiciones se desarrollaba un clima muy competitivo entre la familia. Siempre me comparaba con mis hermanos, por notas, por habilidades deportivas, por todo. Así que si quería que me dejasen de minusvalorar, debería ponerme las pilas. Mi único objetivo pasó a ser a intentar ser mejor que mis hermanos. Fuese en lo que fuese. Siempre tenía que saberlo todo, hacer las mejores cosas, las mejores notas, las mejores metas en la vida.
Tengo que reconocer que no me esforcé mucho la verdad. Aún así, iba cumpliendo mi objetivo poco a poco. El primero logro fue superar en notas en la selectividad a mis hermanos. La siguiente, tener mejor media en la carrera que mis hermanos y haberme logrado sacar un erasmus con una media bastante alta. Lo que llegó después fue, entre mi hermano mellizo y yo, conseguir ser el primero en conseguir un trabajo relacionado con lo que había estudiado, y haber logrado progresar lo suficiente el primer año para que me nombraran project manager. Quizás no es mucho, pero en mi realidad sí, puesto que todo el rato, lo que hago se contrapone con lo que hacen mis hermanos, y por lo tanto, tengo que ponerlo en contexto con lo que ellos han hecho o logrado.
A todo esto, era consciente que esta batalla la estaba librando en mi cabeza. Pensándolo ahora desde una perspectiva distanciada en el tiempo, soy plenamente consciente de que ese nivel de competitividad me lo imponía yo de manera consciente. Esto se vió alimentado por algún comentario por parte de profesores o alguno de mis padres (¿podría explicarlo la teoría del etiquetaje de Ray C. Rist?). Pero soy consciente de que me exigí ser el mejor. Tomé de forma consciente esa decisión.
Reflexionando sobre lo que me llevó a tomar esta decisión, veo muy claro que un elemento crucial fuera mi orientación sexual. El hecho de que yo me identifique como gay, hace que sea consciente de, que si quiero que la gente pase de valorarme únicamente por esa condición, necesito logros que revaliden mi valía. Es muy triste pero esta es una dinámica bastante común. A la gente no cis o racializada se le exige más para poder reafirmarse. No es lo mismo en un entorno opresivo que exista un maricón con pocos estudios y analfabeto, que un maricón con estudios, matrículas de honor y una carrera profesional prometedora. En el caso de sufrir algún estigma social, la meritocracia ejerce mayor presión.
En mi caso, desde la eso era plenamente consciente de ello. Intentaba, mediante logros académicos o profesionales, ensombrecer el hecho de que fuera gay. Dejarlo en un segundo plano. Que sí, que hemos evolucionado lo bastante como sociedad como para que eso deje de ser el centro de atención. Pero por más que así se crea en algunas ocasiones, no es verdad. Por mucho que tengas la suerte de encontrare en un entorno seguro, por mucho que la gente de tu alrededor te diga una y otra vez que no pasa nada, eso es algo que concierne al individuo valorar para dar el paso de salir del armario. Recae en ti la tarea de valorar tu entorno si es seguro o no, y de superar esa barrera para poder aceptarte y vivir en paz tu existencia. Se nos llena la boca de decir que no pasa nada etc, que el entorno es seguro, que no importa... pero lo que realmente importa aquí es ese ejercicio que tiene que hacer uno mismo por aceptarse tal y como es y dejar de intentar ocultar el hecho de que es gay. Ok, ya está. Deja de intentar por todos los medios ser mejor que los demás, ya que a parte de dar una imagen de competitivo narcisista, lo único que haces es hacer daño a los demás y sobretodo, a ti mismo.
No hace falta decir que esta es una conversación que estoy teniendo conmigo mismo. Es algo en lo que tengo que trabajar, poco a poco, con las herramientas que tengo. No puedo pedirle a nadie que me haga este trabajo. Es algo que inevitablemente me llevará a un punto de inflexión vital en mi experiencia de vida. Será un trabajo que calará en mis valores y me hará evolucionar como persona. Quizás no sea consciente cuando pase, pero con el tiempo, seré capaz de verlo con perspectiva y valorarlo.
Bueno, y todo esto a qué viene. El tema es que he estado conociendo esos últimos meses a una persona (de hecho, tengo varias entradas hablando de ello). Esta mañana, no sé cómo, ha salido el tema de los logros que hemos conseguido en nuestra corta vida. Me ha comentado que él había conseguido, en los 26 años que tiene, publicar un libro, dos másters más el grado y que ahora era director de marketing de una editorial. En ese instante no he podido evitar compararme con él. ¿Qué he conseguido yo a los 23? acabar un grado, el erasmus, comprarme un coche (parece una tontería pero para mi comporta una inversión importante de dinero, y por tanto, lo valoro mucho) y trabajar en una empresa como project manager de lo mío (y ahora con el tema de la pandemia he podido mantener mi trabajo sin ERTE ni nada, trabajando desde casa). Soy consciente de que no puedo quejarme de nada. Sin embargo, mi cabeza ha empezado a compararse inevitablemente con sus logros. He sentido que mis logros no tenían valor, era inferiores a los suyos. Vamos, qué puede competir el haber publicado una novela con lo que he conseguido? nada.
Muchas veces, cuando estoy con él, noto como va quebrando mis barreras de narcisista competitivo. Se mueve por un mundo profesional y personal que yo siempre quise, pero que no conseguí. Me intimida el hecho de que él haya conseguido triunfar en el mundo que yo nunca pude.
Aún así, con esto estoy siendo muy reduccionista. No puedo echarlo todo a perder por el simple hecho de que haya publicado una novela. Y esto ahora va para mi mismo, para evitar tener estos pensamientos intrusivos. No puedes estar toda la vida comparándote con alguien. No puedes poner al mismo nivel tus logros con los suyos. No puedes apoyarte en el factor económico siempre que te sientas intimidado por alguien. Por que no es justo para nadie, ni para ti ni para él. Te hace daño y haces daño. Quieres dar una imagen medida al milímetro, pero a veces haces que eso se vea artificial. Los logros que has conseguido tiene valor por que se contraponen con tu situación. Y haciendo está valoración, están muy bien. Piensa que tienes 23 años y has conseguido todo esto. Hay gente que no puede disfrutar del privilegio de poder decir que ha encontrado un trabajo nada más salir de la carrera y que lo haya podido mantener con la crisis que se viene, sin reducción de jornada y salario. Así que pon en valor lo que has conseguido en función de tu situación y valóralo. Eres un privilegiado. Llora si quieres. Llorar está bien, nos permite desahogarnos y es necesario. Pero por en valor lo que has conseguido. Y no lo reduzcas todo a una sola cosa. Valóralo en contexto.
Thank you for coming to my ted talk.
P.D. Esto ha sido básicamente una necesidad. He sentido la necesidad de vomitar todo lo que pasaba por mi cabeza. Quizás no le encuentres el sentido, es todo pensamiento puro, traducido a palabras escritas. Pero me ha ayudado a ordenarme un poco las ideas, y a reafirmarme para intentar ser buena persona. Conocerme para poder estar en paz conmigo mismo, solucionar estos temas.
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